jueves, 13 de octubre de 2016

¿Sabes que comes plástico sin saberlo?



Hoy en día casi todo lo que nos rodea está hecho de plástico. Nuestro móvil, ordenador, los envases donde compramos la comida, las botellas de agua, etc.  Diversos objetos que incluso no sabemos que están hechos de plástico, como la ropa sintética, pertenecen a nuestro día a día. El plástico se ha extendido tanto mundialmente por su bajo coste, su gran versatilidad a la hora de usarlo y su longevidad (¡tardan siglos en descomponerse!).

Los plásticos tardan muy poco tiempo en generarse y mucho en descomponerse y tienen un poder contaminante en los suelos y aguas. Se estima que un simple hilo de una caña de pescar (hecho de plástico, obviamente) tarda unos 600 años en descomponerse. Si contamos con que aproximadamente unos ocho millones de toneladas de plástico se vierten a nuestros océanos, podríamos decir que cada segundo que pasa y que estás leyendo esto, se han vertido unos 200 kilos de plástico al mar.


Las consecuencias negativas de que el plástico se almacene en el mar son varios. Muchos de ellos provocan que las especies marinas se enganchen en ellos y acaben por morir asfixiados. También bloquean el paso de la luz solar a través del agua y puede producir problemas en las algas para realizar la fotosíntesis y por lo tanto disminuye su área de distribución potencial. El oleaje va fragmentando los plásticos en partículas más pequeñas y puede ser ingerido por los peces, provocando bloqueos en sus intestinos y afectando a los patrones de alimentación y reproducción de estos.

No tenemos que olvidar que los plásticos liberan sustancias químicas que son tóxicas mientras se van descomponiendo. El grave problema no es que sólo afecte a la fauna y flora marina, sino que, la mayoría de las personas, ingieren diversos tipos de pescados y mariscos en su alimentación. El riesgo de que el plástico que ingieren los peces y de que finalmente acabe en nuestro plato y nuestro estómago es muy alto, al igual que con los metales pesados. Muchas intoxicaciones son producidas por este exceso de consumo de plástico sin saberlo.

Debemos de pensar que el exceso de vertidos de plásticos en los océanos no es un problema del mar y los peces y que no nos va a afectar directamente. Tenemos que saber que es una bomba tóxica que está poco a poco escalando por la cadena alimentaria hasta llegar a nosotros. Se deben de tomar medidas para poner freno a esta revolución plástica y exigir a los gobiernos que se tomen decisiones para reducir el consumo de envases o aumente su reciclado. Esto está siendo todo un éxito en otro países, así que, entre todos, podemos conseguirlo.






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