lunes, 3 de noviembre de 2014

¿Cómo de tóxicos son los pesticidas?



Hoy en día es imprescindible el uso de pesticidas en la agricultura si queremos producir más y de buena calidad. Muchos cultivos están en peligro ante numerosas plagas de insecto y demás que destrozan las cosechas. Ante un comercio extraordinariamente extenso y una demanda de alimentos que hay que cubrir, los agricultores no se la pueden jugar a que su cosecha se venga abajo por estas plagas. Ello lleva al uso imprescindible de pesticidas y fertilizantes. El problema de estos pesticidas es que tienen un efecto tóxico, como ahora veremos.



Los pesticidas en sí, se dividen en varios elementos. Los insecticidas, los herbicidas y los fungicidas. Cada uno tiene su propia utilidad y son prácticamente imprescindible si quieres que la cosecha salga bien con el menor percance. El  problema reside en que estos pesticidas son contaminantes con efecto tóxico.Para ser
específicos, son contaminantes orgánicos persistentes (COP). Esto quiere decir que su degradación en el medio es muy difícil ya que la composición de estos pesticidas es muy estable y pocos solubles en agua. Pensad bien, si es muy poco soluble en agua, pasará como con el aceite usado que vertimos por los fregaderos, no se disuelve, no desaparece, por lo que es bioacumulable en el tiempo. Al ser muy persistente puede viajar transportándose en el agua residual o bien filtrándose en la capa freática y contaminar las aguas subterráneas de las que muchas ciudades se abastecen.
Estos pesticidas son productos químicos derivados del benceno, organoclorados y organofosforados que son muy estables químicamente y cuyos enlaces de unión entre moléculas son muy difíciles de romper.
Como ya vimos en uno de mis anteriores artículos de agricultura sostenible, es posible aumentar la producción con técnicas que requieren el menor uso posible de estos pesticidas que son tan contaminantes y que tienen problemas secundarios en los suelos y en el agua. Estos contaminantes pueden hacernos graves daños en la salud provocándonos enfermedades como:

  • Cánceres y tumores: Cáncer de mama, cáncer del páncreas y aparición de la leucemia en la edad adulta.
  • Alteraciones neurológicas: déficit de atención, problemas de conducta tales como agresividad, problemas de aprendizaje y deterioro de la memoria.
  • Alteraciones endocrinas, teratógenas y mutágenas: riesgo para la reproducción, esperma anormal, abortos espontáneos, partos prematuros, bajo peso al nacer, alteración de la proporción del sexo de las crías, acortamiento del periodo de lactancia, y alteraciones menstruales.
  • Otras enfermedades: mayor incidencia de diabetes, endometriosis, hepatitis, cirrosis, fibromialgia, sensibilidad química múltiple, etc.

No es muy disparatado decir que muchas de las enfermedades que están actuando en mayor proporción cada vez sean producidas por el consumo de frutas y verduras que previamente han sido rociadas por grandes cantidades de estos pesticidas.
Nuestros productos aún contienen restos de pesticidas
En Estocolmo, se hizo un tratado que entró en vigor en 2004 por el que se regulaba el uso de sustancias químicas muy contaminantes. Declararon 12 sustancias altamente contaminantes, tanto, que fueron prohibidas por su persistencia en el medio y su grave efecto tóxico. Entre esas 12 sustancias, 8 son insecticidas. Estos insecticidas son: Aldrina, Clordano, DDT, Dieldrina, Endrina, Heptacloro, Mirex y Toxafeno.
En el caso del DDT (Diclorodifenyl tricloroetano) es posiblemente el mejor pesticida orgánico conocido, pero también el más tóxico. Fue desarrollado a principios de la Segunda Guerra Mundial, y se utilizó inicialmente con gran efecto para combatir la propagación de los mosquitos (malaria, tifus y otras enfermedades humanas transmitidas por insectos) y como insecticida agrícola.

El DDT fue utilizado contra muchas plagas

El DDT se acumula en los organismos vivos. Se introduce rápidamente en la cadena alimentaria de los insectos a los peces y a las aves. Provoca un metabolismo deficiente de calcio. En las aves causa un adelgazamiento y aumento de la fragilidad de la pared de sus huevos, haciendo disminuir su supervivencia. Colonias enteras de aves acuáticas han sido reducidas por culpa del DDT que hoy día, aun siguen dando problemas, a pesar de que en 1972 se prohibió su uso ya que este contaminante puede durar décadas sin degradarse.
Cartel del uso del DDT contra el escarabajo de la patata



Como podéis observar entramos en una polémica un tanto razonable. La pregunta que nos hacemos todos es cómo podemos cubrir la demanda de alimentos en una población cada vez más consumista, más creciente y a la vez combatir plagas y malas hierbas que hacen poner en peligro nuestras cosechas y disminuir la calidad de nuestros cultivos. Para empresarios que compran las cosechas antes de su siembra deben de garantizarse un buen resultado, pero si contaminamos suelo, agua, animales, plantas y a nosotros mismos, creo que hay algo que falla. Utilizando las técnicas de agricultura sostenible y sofisticándolas podemos hacer más eficientes nuestras cosechas sin dañar nuestra salud.
 





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